PRESENTACIÓN DEL LIBRO EL BUENTRATO COMO PROYECTO DE VIDA

PRESENTACIÓN DEL LIBRO
EL BUENTRATO COMO PROYECTO DE VIDA
 Fina Sanz Ramón
Psicoterapeuta, sexóloga y pedagoga

Desde que empecé a trabajar creando el modelo de Terapia de Reencuentro, siempre me he dedicado al buentrato, visibilizando también lo contrario: el maltrato, el malestar, la violencia, o en general aquello que no nos va bien, tanto en la consulta clínica, como en los grupos, y en los 2 Másters.
Pero aunque mi orientación era esa, específicamente no le llamaba buentrato. La primera vez que escribí sobre ello fue cuando en el 2004 me encargaron la Introducción del libro: La violencia contra las mujeres, que denominé: Del mal trato al buen trato. Pero utilizaba 2 palabras: mal trato y buen trato, es decir, tratar – mal o bien-, en este caso, a las mujeres.
Hace dos años, me pidieron en México que diera la conferencia inagural en la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México, en una Jornada. La titulé: Del maltrato al buentrato. Proyectos de amor para construir relaciones de paz. Cuando acabé mucha gente me preguntó dónde podía leer sobre buentrato.
Al año siguiente, di otra conferencia en México, en esta ocasión, en la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), que denominé: El buentrato como proyecto de vida. Y de nuevo, la gente me preguntó lo mismo: dónde podían encontrar lo que decía, dónde podían leer más al respecto.
Me quedé pensando que, si bien para mí y para la gente que ha trabajado conmigo, hemos ya normalizado el concepto, socialmente no lo está, y aunque en todos mis libros hablo de ello – aunque sin utilizar esa palabra, buentrato-, seguramente había que visibilizarlo, nombrarlo y concretarlo.
Existe un problema: aunque hablamos de buentrato, muchas veces no sabemos en qué consiste, porque la palabra buentrato no existe en el diccionario.
Encontramos el verbo tratar, y el verbo maltratar y la consecuencia de maltratar es el maltrato. Pero no existe lo opuesto, el verbo bientratar, y por lo tanto no está la consecuencia, que sería: el buentrato.
Lo que no se nombra, no existe. Ponemos nombre a aquello que podemos denominar, concretar, materializar…Y lo que no existe, no podemos denominarlo y no aparece en el diccionario. En algunas culturas se viven experiencias espirituales a las cuales se las denomina porque forman parte de su experiencia colectiva, pero no tienen traducción en nuestro idioma, porque esa experiencia no forma parte de nuestra cultura.
Es difícil hablar del buentrato porque frecuentemente no sabemos de qué se trata. De ahí que hemos de crear el concepto, darle contenido y experimentarlo.Ese es el objetivo del libro: buscar la concreción de otro modelo de relación humana, tanto en el afuera como en el adentro.
Por el contrario, entendemos perfectamente lo que es el maltrato, la violencia, entre las personas, de las instituciones, o incluso -aunque más invisibilizado- el que nos hacemos a nosotros/as mismos/as. Por lo tanto, empiezo el libro planteando primeramente el modelo de maltrato, un modelo social que conocemos, con el que convivimos, desde hace unos 5000 años, y que genera relaciones dicotómicas, jerárquicas y violentas: es el modelo patriarcal.
Para introducir el modelo de Maltrato hablo de sus tres dimensiones interrelacionadas: la dimensión social, personal (interna) y relacional; es decir, cuáles son los valores sociales que generan y «normalizan» el maltrato; cómo interiorizamos y «normalizamos» esos valores y por lo tanto, cómo nos maltratamos; y finalmente cómo reproducimos el maltrato en las relaciones.
No he querido extenderme mucho -ni poner fotos- en ese modelo que ya conocemos, vemos y escuchamos continuamente en la prensa, las noticias y la vida cotidiana -el maltrato a los refugiados, la violencia de género, la trata, las muertes, etc. -, sino plantear las bases de ese modelo, para generar otro: el modelo de buentrato. Igualmente sus tres dimensiones.
A nivel social habría que crear y enseñar otro tipo de valores como la cooperación, la solidaridad, las relaciones de igualdad -con respeto a las diferencias, porque todos y todas somos diferentes-, el respeto, la negociación, etc.; esos valores hay que interiorizarlos para desarrollarlos en nuestra propia vida: la autoestima, el respeto propio, el autocuidado, etc. -dimensión personal-; y aprender a relacionarnos y a vincularnos desde el respeto a las diferencias, la negociación, la resolución no violenta de confictos, la escucha, etc.
El buentrato es una manifestación de amor y respeto propios y hacia las personas, animales y Naturaleza. Para ello partimos del autoconocimiento, esa capacidad que tenemos los seres humanos para escucharnos, entender cómo nos sentimos, dónde estamos, de dónde lo aprendimos, qué nos va bien y qué de lo que hacemos, sentimos o pensamos, nos va mal y podemos cambiarlo, con el tiempo que necesitemos para ello. Eso forma parte de nuestras posibilidades de transformación, para estar bien y empoderarnos de nuestra vida y generar relaciones saludables.
El libro desarrolla el buentrato en esas tres dimensiones, poniendo ejemplos, sugiriendo reflexiones, ejemplificándolo con fotos, experiencias…, para que cada lectora o lector piense también cómo lo puede concretar en los diferentes ámbitos de su vida -vg. en lo sexual, en la escuela, en el trabajo, en la pareja, en la familia…-.
Hay una propuesta sencilla para iniciarse en el desarrollo de ese concepto vivencialmente, que siempre he propuesto desde el inicio de mis trabajos: el autocuidado -dimensión personal-, el cuidado mutuo – dimensión relacional- y la familia afectiva – dimensión social-, que trabajamos en todos los grupos.
Hay un apartado en donde se concreta parte de esa experiencia amorosa en lo que llamaríamos Proyectos de amor, hacia proyectos sociales, la Naturaleza, los animales, personas o colectivos e incluso hacia nosotras/os mismas/os.
Me ha interesado especialmente ver la repercusión del buentrato, también, en relación a la salud y enfermedad o malestares. Así como en la escuela, para crear, desarrollar y enseñar otros valores.
He querido añadir un pequeño capítulo entre la exposición de los dos modelos, que hace referencia a la ira -diferenciando la ira, la violencia y la violencia de género- y las heridas que todas las personas tenemos: de género, familiares, raciales, por discriminación, históricas, etc. Y que si todo esto -la ira y las heridas- no las sabemos manejar, reproducimos el maltrato, y cómo poder manejarlas para tener relaciones de buentrato.
El libro, quise acabarlo con una invitación a deserotizar el maltrato y erotizar el buentrato, que no nos excite la guerra, la pelea, la violencia, sino las relaciones saludables, armoniosas, la paz, la cooperación y el respeto a las personas.