LA INVISIBILIDAD EN EL EXILIO.

Teresa Monsegur

Psicólogo y Psicoterapeuta

A lo mejor estas reflexiones nos son útiles en éstos momentos de tanta oscuridad, en donde se pone a prueba nuestra vocación de ayudar a los demás El arte, ¿realmente ayuda? ¿de qué manera?

Voy a leerles algunas historias que, quizás sirvan para pensar nuestra práctica.
Estamos en un momento histórico de oscuridad y de grandes cambios
Traigo este poema de Bertold Brecht para comenzar:
“En los tiempos sombríos
¿se cantará también?
También se cantará
sobre los tiempos sombríos.”
Y esta frase para reflexionar
“El exilio es el asesinato de la lengua materna.”
Julia Kristeva
Aunque no se cambie de lengua… se cambia de lengua, porque cambia la cultura, las costumbres, los dichos, las mismas palabras tienen significados diversos: en el exilio siempre hay que aprender una lengua nueva.
Estamos hechos con los cuerpos de los otros, de nuestros padres, de nuestros amigos… como dice Merleau Ponty: “¿dónde termino yo, puesto que el mundo es carne?”
Estamos hechos y sostenidos con redes sensibles… la piel y la carne de todos.
Cualquier herida, hiere estas redes.
Necesitamos reflexionar en ello, y, como terapeutas plantearnos cómo podemos colaborar en la elaboración del duelo, en la cura de las lesiones, los golpes, los traumas.
Porque las víctimas de hoy, quizás… serán los verdugos del mañana.
La cuestión que se plantea es: ¿que se hace con la pérdida?
O… ¿qué se hace con los trozos que hemos, que vamos perdiendo? Con los ‘huesitos’ como dice Juan Gelman?
Esta ponencia está compuesta de trozos:‘de huesitos’, trozos que no son propios si no que son trozos de personas que también huyeron. Son citas. De la misma forma a como se recopilan retazos de paisaje o retazos de cuerpos, para fabricarse un nuevo territorio, un nuevo sueño, un nuevo país.
El cuerpo se hace invisible.
Desapareces, no existes.
También el paisaje del país de origen.
También el nuevo país.
Hay que reconstruir el conocimiento de todo, nuevamente.
Especialmente la percepción, la sensibilidad de tu cuerpo, que es tu primer país.
Creen ustedes que podremos vivir con tanto dolor con lo que está ocurriendo en el mundo? O… quizás…¿estamos enfermando mucho más?
Los ataques, las acometidas, que tiene el cuerpo del exiliado
Los pies se hincharon y se pusieron violetas. Necesidad de golpear el suelo con las plantas de los pies.
No se camina por los caminos tantas veces transitados.
Falla el equilibrio.
Enraizarse ¡que fácil decir! Arraigarse, plantarse.

Ensayo de Grisalla: Teatro-Danza 1980.
Palos tirados en el suelo, caminar sobre ellos, buscando el equilibrio y soportar el dolor…
Entrenamiento en el dolor, hasta que los pies se acostumbran, y ya… no duelen y, como en el ballet se descubren los beneficios del dolor, corrigen las patologías de la espalda, las de los mismos pies…
Giramos intentando continuar en el eje, mientras trozos de nosotros se esparcen en el espacio.
¡Familias de exiliados! los abuelos, las abuelas, buscándose y encontrándose después de tantos años, cruzando la cordillera, el Río de la Plata…yéndose a Brasil.
Escuché qué hacer después… Unos extrañaban ya. Se acordaban de cómo era su pueblo cuando eran chicos, como era su casa, extrañaban hasta la extenuación su lugar en el mundo. Otros decían tener muchos planes, las editoriales, los libros que escribirían, los teatros que abrirían, las fábricas que construirían… .
Y en aquél hotelucho del Barrio Gótico, levantamos los vasos y brindamos por la fundación de nuestro nuevo mundo: ingrávido y sutil, como pompas de jabón, nuestro nuevo imperio.
Los exiliados, los inmigrantes, los perseguidos ¿Han logrado producir algo nuevo con aquello que se vieron obligados a abandonar? Y que se fue diluyendo en el horizonte, como se perdieron los taxis negro y amarillo cuando el barco se alejaba de la costa de Buenos Aires…

Crear, volver o empezar a crear, a dibujar, a bailar, a cantar…

Lo que tenemos, con las grabaciones rescatadas dentro del grabador que se estrenó en el Teatre Romea
Un jardí per a tots, Fundació Miró
Chile Fértil Provincia disco de Gabriel
Destierro y cielo disco de Gabriel y tantas obras más!

“¿No habremos de buscar ya en el niño las primeras huellas de la actividad poética? La ocupación favorita y más intensa del niño es el juego. Acaso sea lícito afirmar que todo niño que juega se conduce como un poeta, creándose un mundo propio, o, más exactamente, situando las cosas de su mundo en un orden nuevo, grato para él. Sería injusto en este caso pensar que no toma en serio ese mundo: por el contrario, toma muy en serio su juego y dedica en él gran dosis de afecto. La antítesis del juego no es gravedad, sino la realidad. ”(S.Freud; “El poeta y la fantasía”)

Para Winnicott, \«la creatividad es la conservación durante toda la vida de algo que en rigor pertenece a la experiencia infantil: la capacidad de crear el mundo\»(Winnicott, “El hogar, nuestro punto de partida”, Paidos, 1993)

Ya en el 1974 se habían realizado varias investigaciones sobre el exilio y sus consecuencias… pero, en adultos.
Hubo un grupo de psicoanalistas que empezaron a investigar en niños, mediante el juego. Se le ofrecían al niño una serie de elementos para construir: palos , cubos, esferas casitas, torres, puentes, piscinas, escaleras y personajes…bomberos, policías, militares, personas de diferentes oficios y se le dejaba jugar durante media hora- 45 minutos.
A esa consulta llevaron a una niña de cuatro años. Con los padres habían hablado de las circunstancias del exilio, ellos estaban convencidos, de que la niña no había visto nada, ni se había enterado porqué a ella la habían sacado de la piscina de su tía y porque le habían metido, todavía mojada, en el Citroen para no volver nunca más a su vieja casa dejando sus cosas, sus juguetes y su lugar, para siempre.
Pasado el tiempo acordado, a los padres se les invitó a pasar nuevamente al interior de la consulta donde encontraron a las psicoanalistas conteniendo la risa, mientras la niña jugaba tranquilamente. La niña había armado un allanamiento de la casita con los militares atacando, los bomberos y la policía ayudando a forzar las puertas. Cuando terminó esta primera etapa, se dedicó a ahogar con toda parsimonia a todos ellos en la piscina…
Destierros! La distancia se hace espesa, respiramos el aire por la herida: vivir es un precepto obligatorio.
Sentir las piernas. Las historias escondidas en cada articulación ¿Adónde nos llevan?
Cada paso es denso, espeso, opaco.
Trauma según el Diccionario de psicoanálisis de Laplanche y Pontalis: «experiencia que aporta en poco tiempo un aumento de excitación tan grande a la vida psíquica, que fracasa su liquidación o elaboración por los medios normales o habituales, lo que inevitablemente dará lugar a trastornos duraderos en el funcionamiento energético”.
Para los griegos el exilio era la peor condena, mas terrible que la condena a muerte. La partida se vive como un sentirse “echado del hogar” y un “no querido”.

La migración de “los exiliados” es, en algún aspecto, parecida a la experimentada en el proceso de migración regular, salvo por el detalle de que no sólo se requiere pasar un proceso de duelo “natural”, adaptación, idealización del lugar nuevo y devaluación del lugar de origen, sino que se encuentra presente una situación de crisis personal (o colectiva) en donde la migración no es una elección, sino la única salida para poder sobrevivir, aunado a la imposibilidad del retorno, lo que desata una crisis mayor. En términos generales, la palabra que mejor describe el sentimiento común experimentado por “los exiliados” es el desamparo.

Nadie te ve. No eres reconocido en ningún lugar…
Nadie te oye, no eres escuchado…
No podemos referirnos al fenómeno de la migración como sólo un “moverse de lugar” sino como algo tan complejo que puede ser mirado desde diferentes perspectivas y que afecta no sólo al individuo que lo lleva a cabo, sino a la gente que le rodea, así como a su ambiente en donde las vivencias de miedo, desamparo, angustia, persecución, etc. dejan una huella imborrable, causando gran confusión entre lo real y la ficción, afectando al principio de realidad.
Nadie te ve. No eres reconocido en ningún lugar…
Hay un tiempo que es antes, cuando comienzan a dejar sus huellas los dolores, los propios y los ajenos… son las bombas en la guerra abierta, son las desapariciones en la guerra sucia… porque… toda guerra es sucia.
Y antes…
Los hermanos que están presos y que vamos a visitar, corriendo en el amanecer con el viejo Citroen por las calles de Buenos Aires. Tu embarazada y tu compañero, secuestrados. Tu compañero que no aparece durante…¿cuánto tiempo?
Tu hija que aprende a caminar dentro de la cárcel de Devoto y que alegra la vida a los presos políticos que están allí. Las largas colas. El bar de enfrente a las cinco de la mañana. La complicidad de las mujeres.
Los muertos de Trelew.
El golpe en Chile.
Las bombas en la Moneda.
La muerte del padre.
Un nuevo embarazo.
Los 17 o 18 o ¿Cuántos? allanamientos a tu casa.
Tu madre presa y tus hermanos también.
Despoja, extirpa trozos, pero aún, sin esos trozos, te ves obligado/obligada a caminar, sin saber como hacerlo. Al cuerpo le van faltando partes, se va haciendo transparente. Y se camina a bordo de un barco que se balancea en el centro de mares y de océanos… Se intenta aprender a vivir en el desequilibrio…
Viaje al invierno.
Llegan a puerto, hace frío. Un taxista los lleva al hotel, al cruzar una calle ven un policía de esos llamados ‘grises’, el taxista les dice: de ésos yo me cargué a 4 o 5.
Sientes que te vas volviendo a cada momento más invisible. Todos hablan entre ellos.
No encuentras ningún conocido, nadie te reconoce en esa ciudad que aún, en ese entonces, está muy parda.
Un día gris y frío de invierno caminando por Sarriá me crucé con una madre, que iba con dos hijas adolescentes y que les decía:
Ahora, vamos a casa a cocinar una rica sopa. ¡que bien nos va a sentar!-
Un trozo mío quedó en la acera. Aterido-
Huesos que fuego a tanto amor han dado exilados del sur sin casa o número ahora desueñan tanto sueño roto, una fatiga les distrae el alma por el dolor pasean como niños bajo la lluvia ajena/una mujer habla en voz baja con sus pedacitos como acunándoles no ser/o nunca se fueron del país o patria o puma que recorría la cabeza como dicha infeliz/país de la memoria donde nací/morí/tuve sustancia/huesitos que junté para encender/
tierra que me entierraba para siempre.-
Juan Gelman
Nadie te ve. No eres reconocido en ningún lugar…
Desaparecen mis manos, mis brazos.
No puedo abrazar a los que siempre quise.
¿cómo prolongo mi ser para que llegue allá? ¿Cómo abrazar nuevamente?

QUISIERA ESTAR SOLO EN EL SUR
Luis Cernuda
Quizá́ mis lentos ojos no verán más el sur
de ligeros paisajes dormidos en el aire,
con cuerpos a la sombra de ramas como flores o huyendo en un galope de caballos furiosos.
El sur es un desierto que llora mientras canta, y esa voz no se extingue como pájaro muerto; hacia el mar encamina sus deseos amargos abriendo un eco débil que vive lentamente.
En el sur tan distante quiero estar confundido.
La lluvia allí no es más que una rosa entreabierta; su niebla misma ríe, risa blanca en el viento
Su oscuridad, su luz son bellezas iguales.
Otros exilios, exilios internos:
Hola Abuelos
Me llamo Sebastián Cruz y soy su nieto, pero aún no he sido restituido a mi familia paterna.
Producto de la dictadura de 1976, no los conozco pero seguramente nos parecemos en algo o quizás con mi papá, con algún tío, un primo.
Les escribo simplemente porque quiero saber que fue de papá y de Uds. y porque quizás no sepan de mi existencia…
Busco completar mi identidad paterna, el 20/09/2014 me enteré que mi papá biológico se llamaba Daniel Russo y está desaparecido desde agosto de 1976. El era trabajador en Pirelli o Pirelli cables, tenia 26 años, media 1.98 tez trigueña, era de san Lorenzo fanático, le encantaba el tango, pelo castaño crespo, acento porteño, vivía en la calle 46 en La Plata, se había mudado allí con mi madre, embarazada de 8 meses, porque yo estaba por nacer.
Nací por cesárea el 25/agosto/1976 en el hospital San Martín de la Plata, lamentablemente él desapareció, nunca llegó al hospital. Cuando mi mamá volvió conmigo del hospital a la casa que alquilaban les habían robado y destruido todo. En ese momento a ella se la llevaron y la torturaron preguntándole por Daniel y sus amigos, dejándome a mí con esta familia; a la semana la soltaron, ella no tenía idea que seguramente Daniel militaba. Me recupera de la casa de esa familia que se negaba a entregarme ya que ella era uruguaya y sin nadie en el país. Esgrimían que no tenía nada para brindarme, pero ella me recupera y se fue a vivir a capital perdiendo todo rastro de Daniel Russo.
En Capital recorrió los lugares donde estuvieron juntos:
Una pizzería donde se conocieron, mi madre trabajaba allí.
El lugar donde vivieron.
Pero no pudo dar ni con él ni con sus amistades.
Resignada y con miedo, abandonó la búsqueda.
Me cuenta mi madre, que Daniel me esperaba con ansias, aunque nunca me pudo conocer, ni yo a él.
Hoy tengo 39 años y se me ocurrió escribirles por si vos, abuela o abuelo, mis tíos, primos, o algún amigo de mi padre biológico pueden acercarme a Uds. Que ni siquiera sé si saben de mi existencia. Ya realice mi ADN en abuelas y Conadi y estoy en la búsqueda. Calculo que como era de hacer asados, y juntarse con amigos quizás alguien pueda aportar algún dato, para que por fin podamos encontrarnos, abrazarnos y conocernos.
Los estoy esperando. Saludos y estoy a disposición.
“El destierro es redondo: un círculo, un anillo: le dan vuelta tus pies, cruzas la tierra, no es tu tierra, te despierta la luz, y no es tu luz, la noche llega: faltan tus estrellas, hallas hermanos: pero no es tu sangre. eres como un fantasma avergonzado de no amar más que a los que tanto te aman, y aún es tan extraño que te falten las hostiles espinas de tu patria, el ronco desamparo de tu pueblo, los asuntos amargos que te esperan y que te ladrarán desde la puerta.
Destierros! La distancia se hace espesa, respiramos el aire por la herida: vivir es un precepto obligatorio.
Así es de injusta el alma sin raíces: Rechaza la belleza que le ofrecen: Busca su desdichado territorio: Y sólo allí el martirio o el sosiego.”
Pablo Neruda
EL exilio interno
Revistas en las cárceles
César González, poeta, ensayista, cineasta. Director de cine con dos largometrajes, documentales y cortos.
“Revistas en los institutos y penales hay, pero no son los presos quienes deciden su contenido y forma sino que hay siempre alguien, llámese educador, psicólogo o trabajador social que es el encargado de armar esas revistas y donde el preso escribe siempre lo moralmente correcto.
Básicamente si me pegaban por el simple hecho de leer o presentar un escrito al juzgado, no me quiero imaginar si se enteraban que desde la cárcel estaba haciendo una revista de literatura con mucha denuncia del sistema carcelario mismo.
La poesía fue lo que me hizo tomar la decisión de no morir, algo a lo cual aferrarme a pesar de tanto dolor que llevaba y llevo en mi cuerpo por nacer hacinado en una villa, por los balazos que me dieron y porque mi vida siempre se movió únicamente en territorios hostiles rebalsados de injusticias y desigualdades, como lo son la villa y la cárcel. Empezar a escribir fue lo que me hizo creer que yo era persona, que yo era un sujeto y no un simple objeto, que podía ser un individuo pensante y que puede expresarse, que mi destino podía ser otra cosa que albañil o pibe chorro. La poesía me enseñó a sentir amor por el prójimo cuando el odio me ahogaba, me hizo redescubrirme y perdonarme, fue lo que me llevó a abandonar el resentimiento con la sociedad, que yo sentía y mucho. La poesía y el arte en general fue el espacio que encontré para investigar mi interior, para descubrir el ser, a través del arte, sea escritura o cine, empecé a sentir la necesidad de ayudar a la sociedad a pensar diferente sobre ciertas cuestiones que se creen absolutas y universales a la hora de hablar de la villa y sus habitantes.
La verdad que desde la institución el acompañamiento fue casi nulo, salvo algunas excepciones de algunos profesores de la escuela que me brindaron un seudo-apoyo, y antepongo el seudo porque el hecho fue que a diferencia de los psicólogos y trabajadores sociales ellos no impedían que yo escribiese, pero tampoco ninguno creyó que yo realmente podía llegar a ser lo que soy hoy. A todo aquel perteneciente al ámbito institucional de la cárcel al cual yo le dije que iba a ser escritor me miraba como diciendo: “pobrecito, mira lo que dice” “Que iluso el negrito”. Ninguno me lo dijo textualmente así, pero no hacía falta, sus actitudes, sus risas, sus miradas de burla y desconfianza eran la prueba suficiente. Lo llamativo es que ellos creían que yo no me daba cuenta de su doble moral, ya que por un lado se necesita gente que tenga ganas de hacer laburo social en la cárcel, pero por el otro esos mismos que van, están convencidos de que los presos son cuasi-simios salvajes y que no nos damos cuenta de la profundidad de las cosas, pero la realidad es que los presos siempre son plenamente conscientes de cuando un ser humano es artificial. El preso sabe descifrar muy bien que a lo que ellos llaman ayudar en realidad es el ejercer un poder-saber, por parte del educador o psicólogo o trabajador social sobre el preso. Ellos, los “educadores” son los que saben, los presos son los que “no saben”, por lo tanto el que sabe debe manejar o mejor dicho “ayudar” al que no sabe, “ayudarlo a saber” y eso está tan arraigado en los “educadores” que les impide consiente e inconscientemente, poder creer que un pibe pobre nacido en una villa pudiera desarrollar técnicas artísticas o que un pibe de la villa efectivamente pueda saber. Foucault lo explica muy bien, el preso es tratado por los educadores como si fuera un niño. Lo revolucionario sería desmantelar ese supuesto totalizador de que el preso no sabe, porque una persona que cae en prisión, y como la estadísticas muestran, proviene en una inmensa y casi total mayoría de lugares bajo el flagelo de la pobreza, de la violencia intra-familiar y también exterior, el contexto en el que desarrolló su vida fue bajo condiciones de hacinamiento, solo basta examinar la historia de esos cuerpos que llegan a la cárcel para observar que desde que esos cuerpos nacieron fueron sometidos directa o indirectamente, a alguna injusticia. Desde antes de cometer un delito ya han sido castigados, han conocido la tortura policial, la discriminación, el racismo, esos cuerpos ya han sabido sobrevivir al hambre, a la enfermedad sin remedios, a remarla en medio del peor infierno, que es cuando una sociedad te da la espalda. Y sobrevivir en dichas condiciones a cualquier sujeto lo hace más sabio, más fuerte, más lúcido, más despierto, pero en cambio, los sujetos que habitan esos cuerpos son tratados como ignorantes, como vacíos de conocimiento y el problema se agudiza más porque el propio villero, el propio preso se convence que esto es una verdad irreductible y por eso jamás va a ser consciente de todas las virtudes que ha desarrollado a partir de su precaria vida y jamás presentará resistencia cuando le vengan a decir que él no sabe y que debe aprender del que sabe. Yo era uno de esos, estaba convencido que era un ignorante y que debía besarle los pies a cada uno de los que traían un saber. Es imposible irse de uno, lo mío no fue un cambio, fue simplemente tomar conciencia de la historia, ser consciente de las causas y efectos del capitalismo, saber que el hecho de que yo haya robado no escondía ningún problema psicológico ni psíquico sino puramente económico, porque en esta sociedad adicta a consumirlo todo, el pibe chorro no es más que una expresión estéticamente fea del modo en que las personas elegimos organizar nuestra sociedad. El hecho de que un pibe robe no tiene que ver con algún problema mental sino estrictamente monetario, porque nos venden un mundo donde supuestamente “el que quiere puede”, pero los bienes son escasos, no todos podrán tener todos esos bienes, porque hay explotadores y explotados y la mayor parte de la riqueza está en muy pocas manos, la violencia es la propiedad privada, violencia es una cultura basada en el tener y acumular la mayor cantidad de cosas posibles. Así como está distribuido el ingreso, tal como está estructurada nuestra sociedad en la división de clases, lo único que tiene un villero como bien es su fuerza, su lomo, y si bien esto que digo parece argumentarse con el pensamiento de Marx, en cierto punto no lo es, porque Marx hablaba del proletariado, y el villero es menos que el proletariado, es más, ser proletario para un villero es como realizar un sueño, ya que no es tan fácil o mejor dicho es muy difícil para un villero o un ex preso alcanzar un puesto de trabajo en una fábrica, es decir la dimensión del proletario. El villero debe conformarse con trabajos pasajeros, ser albañil, la venta ambulante, con la famosa “changa”. El villero es lo que Foucault llama “la plebe no proletarizada”, o ahora si, en términos marxistas: el “lumpen proletario”, algo que está más abajo que el proletario mismo, cuando se creía que este era el último escalón de la sociedad vale aclarar que aún hay alguien más abajo que él y en Argentina es el villero.

Somos amor, a pesar de nosotros.
Soy villero y a la vez poeta, soy villero y a la vez estudio filosofía, soy villero y a la ves dirijo una revista, soy villero y a la vez dirijo y hago cine. Soy villero y hago arte y cultura al mismo tiempo. Es como que una palabra que una parte de la sociedad utiliza de forma despectiva, te la apropias y la llenas de valores.
A la hora que una persona quiere aconsejar a otra le dice: “No seas un negro de mierda”, “No seas villero”. Es como un consejo saludable, una recomendación amistosa para “mejorar como persona”, no seas villero y eso “te garantizará ser mejor persona”, tendrás más amigos y serás más valorado, en cambio si “te comportas como villero” estás haciendo algo malo, te estas equivocando y es probable que te quedes solo. Y el mismo villero siente vergüenza del lugar donde vive, lo niega. Pero esto rebalsa hipocresía y ficción porque sin esos negros de mierda, sin esos villeros que son y se comportan como tales, no habría un solo edificio en la ciudad, sin los negros de mierda las calles serían pura basura porque no estarían quienes la recogen, no habría ni siquiera policías, porque ellos también son “negros de mierda”, ellos también provienen de las capas más pobres de la sociedad. Por eso me reivindico siempre como villero y lo pongo como mi principal característica, para demostrar que eso que es sinónimo de “lo malo” de una sociedad, puede hacer y realizar cosas relacionadas con todo “lo bueno de una sociedad” como lo es el arte, la cultura, el compromiso con el prójimo. El villero que para la mayoría de la gente es sinónimo de ignorancia y delincuencia puede estudiar filosofía, puede escribir libros, puede hacer películas. Puede ser hombre y no simplemente “un simio con algunos gestos humanos”.
El arte es un derecho que debemos reclamar y que nos ha sido históricamente negado.’
Volviendo al seudónimo ¿cuando, como y porque dejaste Camilo Blajaquis, Blajaquis, apellido propio del pueblo original, para ser César González?: 
Porque creo que está más relacionado con mis orígenes, es decir, que en la clase a la cual pertenezco es muy difícil encontrar un apellido raro, los apellidos de los pobres son una tiranía de apellidos comunes, mis raíces vienen de los pueblos originarios, el color de mi piel y mis rasgos faciales expresan eso, y es siempre más digno no negar sus raíces. Los españoles al colonizar a las tribús les asignaban ellos el apellido que se les cantaba cuando estas tribús ya tenían sus propios nombres.

Meditaciones sobre la duración del exilio

Bertold Brecht
‘No pongas ningún clavo en la pared, tira sobre una silla tu chaqueta. ¿Vale la pena preocuparse para cuatro días? Mañana volverás. 
No te molestes en regar el arbolillo. ¿Para qué vas a plantar otro árbol?
Antes de que llegue a la altura de un escalón alegre partirás de aquí. 

Cálate el gorro si te cruzas con gente. ¿Para qué hojear una gramática extranjera? La noticia que te llame a tu casa vendrá escrita en idioma conocido.  Del mismo modo que la cal cae de las vigas (no te esfuerces por impedirlo), caerá también la alambrada de la violencia erigida en la frontera contra la justicia.
Mira ese clavo que pusiste en la pared. ¿Cuándo crees que volverás?

¿Tú quieres saber lo que crees tú en el fondo? Día a día trabajas por la liberación, escribes sentado en tu cuarto. ¿Quieres saber lo que piensas de tu trabajo? Mira el pequeño castaño en el rincón del patio al que un día llevaste una jarra de agua.’

Referencias Bibliográficas

*Grinberg, L. y R. “Psicoanálisis de la Migración y el Exilio”. Alianza Editorial. Madrid, España (1994).
https://docs.google.com/viewer?a=v&pid=gmail&attid=0.1&thid=13cfda9b208e5319&mt=application/msword&url=https://mail.google.com/mail/ca/u/0/?ui%3D2%26ik%3De712b60bfa%26view%3Datt%26th%3D13cfda9b208e5319%26attid%3D0.1%26disp%3Dsafe%26zw&sig=AHIEtbRFTLrfG_uk1q0xO8P3PAA4befapQ
*Tesis “Literatura y Exilio: el caso argentino. La Narrativa de Mempo Giardinelli y Tununa Mercado”, por Andrea Candia Gajá.
http://www.facebook.com/l.php?u=http%3A%2F%2Fwww.riehr.com.ar%2Farchivos%2FTesis%2Fcandiagajandrea.pdf&h
*Kordon, D. et. al. ”Sur, Dictadura y Después”, Elaboración Psicosocial y Clínica de los Traumas Colectivos. Psicolibro
Reca, M. Tortura y Trauma. Buenos Aires: editorial Biblos 2011.
http://www.contralatortura.org/uploads/14162a_161927.pdf
*Documental sobre la Dictadura en Argentina
«http://www.youtube.com/watch?v=1U-7anQM3Yk»
Película “La Noche de los Lápices”
«http://www.youtube.com/watch?v=0HL7XkfhsYE»
Tags: exilio inmigrantes Psicoanálisis Separación

LIBROS-ARGENTINA: Hijos del exilio


http://www.desaparecidos.org/nuncamas/web/investig/persona/person16.htm