SI BUSCAS RESULTADOS DISTINTOS, NO HAGAS SIEMPRE LO MISMO; APRENDER DE LA EXPERIENCIA, CUIDAR AL GRUPO

M. Ayerra y I. Narbaiza

Centro de psicoterapia individual y grupo analítica. Bizkaia.

Resumen

Esta propuesta se sostiene sobre la extendida creencia de la importancia de ir acompañado/a —y, por tanto sentirse cuidado/a— en la conducción de un grupo. Este acompañamiento significa cuidarse como terapeuta. Es un proceso de creación del VÍNCULO TERAPÉUTICO, que construye una malla de confianza y seguridad básica propia que se resume en “Cuidar del Cuidador”. La labor de coterapia, a través de un observador participante, resulta ser de gran interés para poder cuestionar nuestras propias intervenciones: analizar la psicodinámica grupal, los emergentes grupales, el clima grupal, los supuestos básicos o ansiedades primitivas emergentes, las resistencias grupales, las identificaciones múltiples y los procesos grupales adaptativos (duelos, despedidas, nuevas incorporaciones, etc). En definitiva, nos permite analizar cualquier emergente previsto o imprevisto de la vida, actuando como un campo experimental de entrenamiento.
Pretendemos así repensar en el proceso de evolución de la psicodinámica grupal, desde dos ángulos de visión: desde la conducción y la observación participante y desde la visión procesal e histórica del análisis de cada una de las sesiones grupales, contrastando y recuestionando la praxis grupal de forma permanente, teniendo en cuenta la subjetividad de la experiencia terapéutica, para poder interrogar nuestras transferencias y contratransferencias.

VISIÓN DE PROCESO O VISIÓN HISTÓRICA

Todo lo que hacemos tiene una dimensión procesual y relacional, tiene su historia que permite entender lo que acontece en el aquí y el ahora. (Elias, 1897)

Este trabajo se enmarca dentro del CENTRO DE PSICOTERAPIA INDIVIDUAL Y GRUPOANALÍTICA, pero este no es el lugar de partida sino un lugar de llegada.

Todo empieza antes de que ni si quiera yo fuera consciente, En MI INFANCIA, con mi padre psiquiatra y mi madre pediatra, pasábamos las tardes en el antiguo manicomio, acompañando a mi padre de guardia y conviviendo con una realidad invisible de personas sufriendo que mis amigos llamaban locos y así salvaguardaban la brecha de su propia cordura…., brecha que siempre he considerado, más bien, un límite difuso.

En este clima no es casual, que yo viera el mundo desde la óptica de las relaciones humanas. Me quedo con una frase de mi padre de tantas:

“ SI METES A UN CUERDO EN UN CONTEXTO LOCO, ENLOQUECE. SI METES A UN LOCO EN UN CONTEXTO SANO MEJORA”. El Yo tiene un sentido que trasciende dentro del Nosotros.

Posteriormente el paso por los Servicios de Salud Mental adultos e infantiles de Ginebra, mi experiencia en los equipos psicosociales dentro de un contexto de desprotección infantil, la labor docente en el master de grupoanálisis de Barcelona, generaron capas de experiencia superpuestas que fueron sedimentando en conceptos y aprendizaje, que me permitieron crear el Centro de Psicoterapia individual y grupoanalítica.

Los conceptos que para mi han resultado clave, en mi forma actual de entender la Psicoterapia son los siguientes:

LA NECESIDAD DE INTEGRAR Y NO ESCINDIR de trabajar con la familia de que la psicopatología no es un fenómeno individual sino grupal familiar y en último término social. La necesidad de integrar las diferentes escuelas y abordajes psicoterapéuticos en una comprensión integral del paciente.

TEORÍA DEL ESPEJO. “En la mirada de un niño, está la huella de la mirada de su madre, padre y familia” (Lacan. J.). El ser humano es incapaz de verse a sí mismo más que a través del espejo del otro. Nuestra mirada en el trabajo psicosocial en infancia se basa en CORRELACIONAR, la interrelación entre seres humanos, padres o cuidadores principales, menor y hermanos como objeto de valoración y de tratamiento.

LA PERCEPCIÓN DE UNO MISMO Y SU IDENTIDAD se construye en una red psicodinámica de interrelaciones familiares.

La necesidad de un EQUIPO COHESIONADO, la necesidad de SUPERVISIÓN y de PSICOTERAPIA PERSONAL, LAS DIFICULTADES EN LA INSTITUCIÓN Y LAS DIFICULTADES INTERINSTITUCIONALES, fueron experiencias de aprendizaje fundamentales, para entender que PARA CUIDAR HAY QUE ESTAR CUIDADO Y QUE LA INSTITUCIÓN SOMOS TODOS.

Mi experiencia EXPERIENCIA VITAL de mi proceso de divorcio, me permitió entender que NO TODO LO DECIDIMOS EN LA VIDA aceptar mi SENTIMIENTO DE IMPOTENCIA, DE VULNERABILIDAD Y MIEDO, al que tuve que escuchar. De esta experiencia personal, que me ha servido en mi que hacer profesional, aprendí: QUE CON MALAS CARTAS SE PUEDEN HACER BUENAS PARTIDAS.

EL CENTRO DE PSICOTERAPIA INDIVIDUAL Y GRUPOANALÍTICA:

En esta comunicación queremos describiros, LA DIMENSIÓN PROCESUAL, del GRUPO 2, iniciado en el centro de Psicoterapia Individual y Grupoanalítica de noviembre 2017 a junio 2018.,
Hoy entiendo la terapia grupoanalítica, como un proceso en constante evolución y por lo tanto el APRENDIZAJE Y CUESTIONAMIENTO constante como profesionales es inevitable.

EL CENTRO DE PSICOTERAPIA INDIVIDUAL Y GRUPOANALÍTICA, es una institución con una metodología y práctica clínica que se ajusta a mi manera de entender el sufrimiento psíquico, como individual y grupal al mismo tiempo. La metodología o la forma de mirar la vida es como una experiencia de aprendizaje, el problema no es caerse, es no levantarse, el problema no es confundirse, es no cuestionarse.

Así que de aquí aprendí LA NECESIDAD DE CUESTIONARME, desde mi experiencia psicoanalítica como paciente, desde la supervisión, desde la mirada y el acompañamiento del OBSERVADOR, y desde la perspectiva holística que me a dado el máster de Grupoanálisis de Barcelona entendiendo, los lugares asistenciales, como COMUNIDADES TERAPÉUTICO PEDAGÓGICAS.

El trabajo con personas en situaciones vulnerables y de sufrimiento psicólogico, ha sido para mi siempre una tarea apasionante.

Hoy entiendo LA TAREA ANALÍTICA, como un proceso secuencial de evolución y aprendizaje, cuyas fases serían:

Metodología

Fases

Concibo la Psicoterapia Análitica, como un proceso de crecimiento, maduración y evolución, que transcurre en las siguientes etapas del proceso, en la que se promueve gradualmente una mayor autonomía funcional del individuo, en un contexto de dependencias vinculares.

⦁ Inicio: anamnesis e historia clínica

El objetivo es analizar el motivo de consulta y la historia psicobiográfica del paciente, se realiza en un promedio de 5 sesiones, que son las sesiones de toma de contacto en el vínculo terapéutico.

La anamnesis puede ser anterógrada o retrograda, de manera que la libre elección del paciente da datos para la comprensión global. De manera frecuente el motivo de consulta, va más allá de lo que ellos pensaban: la ansiedad, su hijo, su pareja, una fobia específica, sintomatología depresiva, patología psicosomática, comportamientos autolesivos, etc. Sin embargo, no existe conciencia más allá de este aspecto emergente sobre el que se desplaza como único motivo de consulta : el síntoma emergente de una patología latente.

El proceso de anamnesis concluye con la devolución al paciente de una comprensión multidimensional de su sintomatología actual y del tipo de terapia ( individual, familiar o de pareja) y de la frecuencia.
La historia clínica es relevante para el analista, el paciente lo olvida no puede integrarlo y se aferra a la causalidad del síntoma, sin poderse cuestionar más allá.

La anamnesis supone —si se me permite—: “ meter mano consentido en las entrañas de otro ser humano”. Todos tenemos una dosis de negación de la realidad y el derecho a querer seguir negándola, es una fase movilizadora, que despierta miedos y que hay personas que abandonan en barco sólo habiéndose presentado y sin iniciar la travesía.

⦁ La psicoterapia individual:

Primero mostrar mi disconformidad con el nombre, que para mí denota una visión unipersonal, que no se sostiene, en la psicoterapia individual, no hay uno, es un vínculo a dos, recreando de manera trasferencia la relación madre e hijo.

Pero ni siquiera es un vínculo a dos, en las primeras sesiones vinculares de anamnesis e historia clínica: Se dibujan vínculos familiares trasgeneracionales que crean un escenario en el que está el paciente el analista y otras personas dibujadas desde el vínculo personal con el paciente.

Por lo que no es individual sino que es el dibujo de una ESCENA VÍNCULAR COMPLEJA Y MULTIPERSONAL.
El inicio de la travesía por la psicoterapia individual, es una experiencia terapéutica que reactualiza la presentación que el paciente realiza de su vida en las sesiones de anamnesis, en el aquí y el ahora del acontecer de su vida y en el vínculo terapéutico que establece con el terapeuta.

Como el paciente sigue con su película de niño, hay que acompañarle a sentir y consentir y luego a desmontar poco a poco, porque las defensas son potentes y están ahí al servicio de sostener al Yo. A toda esta fase yo le denomino: LA TOMA DE CONCIENCIA y dura mucho tiempo y muchas pruebas, LA CONFIANZA NO SE DA, SE GANA. A menudo se abandona en el camino, a menudo las personas preferimos no ser conscientes, porque ser consciente pasa por sufrir.

Con nuestros pacientes, la toma de conciencia es sólo posterior a la creación de un VÍNCULO SUFICIENTEMENTE SEGURO. Los aspectos emocionales íntimos y la posibilidad de revisión analítica aparecen cuando las personas — y nuestros pacientes— se sienten emocionalmente seguros y contenidos en el vínculo.

⦁ Psicoterapia grupal-el tratamiento combinado

Tras una relación en un binomio de exclusividad, como en la relación madre e hijo, aparece la existencia de un tercero grupo familiar, social, institucional….. que abre otras posibilidades de mirarse a uno mismo en la relación con los otros. En el grupo el individuo es el objeto de tratamiento, el grupo el agente de cambio.

Cuando existe en el paciente una toma de conciencia, cuando el guión ha cambiado, las personas no son las mismas. La psicoterapia grupal, dota de una experiencia terapéutica de entrenamiento en un contexto de seguridad y confianza que permite reactualizar, revisar y dar movimiento a su película en el aquí y el ahora de las trasferencias grupales.

Las personas siguen con su película, a pesar de sentir que ya no les cuadra, porque aunque ahora tienen una explicación racional más clara, siguen sintiendo como ese niño, perdiendo la perspectiva real actual —en la que no son niños— en la que la escena ha cambiado y en donde no son actores secundarios de sus propias vidas, sino protagonistas y responsables de las mismas.

El vínculo terapéutico como eje vertebral del proceso

La CREACIÓN DEL VÍNCULO DE CONFIANZA Y SEGURIDAD con el paciente y en la coterapia, es el eje sobre el que se sostiene la posibilidad de cambio. CUIDANDO EL VÍNCULO NOS CUIDAMOS TODOS.
Es por tanto necesario Cuidar estas dos dimensiones del Vínculo:

1. EL PROCESO DE LA CREACIÓN DEL VINCULO TERAPEUTICO CON NUESTROS PACIENTES:

Con nuestros pacientes la relación se inicia bajo la siguiente premisa: la confianza no se da, se gana.
En nuestros pacientes, la toma de conciencia es sólo posterior a la creación de un VÍNCULO SUFICIENTEMENTE SEGURO. Los aspectos emocionales racionales o analíticos, sólo pueden aparecer cuando me siento emocionalmente seguro. Lo racional es lo último que se adquiere y lo primero que se pierde cuando nos desbordamos. Cuando el vínculo se siente como suficientemente seguro y el paciente toma una cierta conciencia de los fenómenos causales y multidimensionales de su sufrimiento es cuando se da, realmente, el inicio del proceso de psicoterapia analítica.

El vínculo con nuestros pacientes, es un caminar con diferentes etapas:

EL NO VÍNCULO: El vínculo terapéutico se inicia, en un no vínculo en una situación de relación psicólogo-paciente, una situación de asimetría que remueve ansiedades profundas de dependencia, de ambivalencia, de confusión, etc. Tras la labor terapéutica en las etapas iniciales conduce a un VÍNCULO AMBIVALENTE, que ya es que existe el vínculo, por lo menos para tener ambivalencia.

EL PASO POR EL VÍNCULO AMBIVALENTE: el paso por esta etapa es imprescindible, es una etapa que genera grandes cuestionamientos para el terapeuta que tiene que sostener su propia ambivalencia, sus miedos, sus inseguridades, reactivándose las dudas, el tolerar la sensación de incomodidad necesaria que supone el análisis y el cuestionamiento. Aquí, más que en ningún lugar, me parece subrayar lo necesario que es SOSTENERSE EN EL VÍNCULO y en caso de despedida y duelo que lo realice restituyendo el vínculo aceptando la gratificación y la frustración, que es lo que le va a permitir llevarse la experiencia y no robarla. Los pacientes te ponen a prueba, son tus mejores maestros, si quieres cuestionarte y aprender con ellos, los mejores libros. Los pacientes te MIDEN: aumentando la barra de salto, cuestionando tu coherencia, la aceptación de tus limitaciones, tu paciencia para tolerar que se muestre como es, sus resistencias al cambio, sus comportamientos autodestructivos, pasivo agresivos y agresivos al vínculo terapéutico.

LA CREACIÓN DEL VÍNCULO DE CONFIANZA: INICIO DE LA PSICOTERAPIA ANALÍTICA y LA CREACIÓN DE LA MATRIZ GRUPAL :La resolución exitosa de la ambivalencia, conduce a la creación de un vínculo de confianza que sostiene el cuestionamiento que supone el análisis. Es por tanto necesario,Sostener y entender, las CRISIS en el vínculo, como la única manera de posibilitar una experiencia terapéutica correctora del vínculo familiar primario. El que el terapeuta se sostenga en esta etapa de emociones y comportamientos encontrados que generan resistencias en el tratamiento y la falta de avance, LA SUPERVIVENCIA DEL TERAPEUTA. Y LA SUPERVIVENCIA DEL GRUPO. Esta situación, se podría reflejar en la fase de construcción de la identidad, en la que el adolescente desde una contradependencia, te pone a prueba para ver tu tolerancia a la frustración, frente a su miedo al abandono. Así que resistir y de Nuevo supervisarse e ir en coterapia permite garantizar una contención emocional que permite la evolución en el vínculo terapéutico.

2. EL PROCESO DE LA CREACIÓN DEL VINCULO CO-TERAPEUTICO:

¿ Porque creo en la importancia de el vínculo de Co-terapia?

La motivación implícita de la necesidad de la Coterapia, viene de mi historia profesional de la necesidad de ir arropada en los equipos y en las instituciones, frente a momentos de ambivalencia y/o de crisis. A menudo la institución me resultaba inhóspita y alejada de la realidad, encontrándome con personas que muchas veces no era el equipo oficial pero si el mío…el que a mi me hacia sentir segura y en confianza para cuestionar mis miedos.

Al mismo tiempo la coterapia permite integrar y no escindir, ampliando la visión de la psicodinámica grupal y de nuestras propias trasferencias.

Esto me recuerda a mis inicios, con poca formación y mucha ilusión. Aceptando que no sé nada y que quería saber de todo, roté por diferentes servicios, para permitirme entender diferentes patologías, diferentes instituciones, diferentes modelos de abordaje Psicoterapéuticos: psicoanalítico, grupoanalítico, cognitivo-conductual, sistémico, psicomotriz…..etc. Con esto me permito ver la cantidad de posibilidades de ver al ser humano, en múltiples dimensiones y desde diversas ópticas, ilusionada con la posibilidad de integrar esas partes en un todo.

Esto en mi mente tan sencillo, era una tarea milenaria, cada escuela o corriente teórica que a mi ya en la carrera me parecían aspectos parciales complementarios, eran grandes feudos defendidos unos de otros, escindidos cada uno con su verdad, como los pacientes a los que deseamos ayudar a integrar.

Yo también quise pertenecer a alguien, sentirme de alguna escuela, me acerque al psicoanálisis y amplíe con el grupoanálisis, pero fundamentalmente fue aprendiendo lo que si y lo que no, haciendo “un made in yo” y un aprendizaje de la mano de mi propia experiencia y de los profesionales que me han acompañado y han sido para mi referentes. Decidí aceptar y complementarme con la diferencia que me aporta el otro.

¿ De donde surge en mi esa necesidad?

La necesidad no parte de un planteamiento racional, sino de un sentimiento personal de soledad en la práctica privada. Este aspecto de soledad es el que ha motivado, mi búsqueda de contraste y por lo tanto la posibilidad de esta experiencia grupal.

Cuando inicie mi práctica privada, me enfrente a la gran soledad de no sentirme acompañada, la sensación de soledad del terapeuta y las dificultades y ansiedades que esto me suponía. Así que como primera opción reinicio mi psicoterapia psicoanalítica, la supervisión de mis pacientes y grupos, fueron los pasos, para poder seguir viendo el proceso y poder sostener la ansiedad del aquí y el ahora de los procesos de psicoterapia, para no verme sobrepasada por las emociones y poner razón al sentido dentro del proceso.

La creación de creación del vínculo Coterapéutico

Este grupo que se inició el año pasado, partió de una primera experiencia en la que sólo tenía conductor y no observador, ya que no me fue fácil encontrar a alguien disponible en ese momento, LA VIDA SE HACE CON LO POSIBLE Y NO CON LO DESEABLE.

Así que así fue, sin embargo volví a sentir la necesidad de ir acompañando, de tener un contraste sobre la experiencia subjetiva que toda grupo nos moviliza, analizando nuestra propia trasferencia y contratransferencia. Este año este deseo ha sido posible y compartimos la coterapia, en la función de conductora Maite Ayerra y observadora con Idoia Narbaiza.

En un inicio somos personas desconocidas con un interés común y un objetivo que nos une la tarea terapéutica en grupo. Como bien describió Bion W., debajo del grupo de tarea, se da el grupo de supuesto básico, ya que toda relación moviliza ansiedades primitivas.

La relación de COTERAPIA, se inicia bajo la misma premisa que con nuestros pacientes: la confianza no se da, se gana.

FASES EN LA CONSTRUCCIÓN DEL VÍNCULO COTERAPÉUTICO:

El vínculo Co-terapéutico se inicia en UN NO VINCULO EN LA COTERAPIA, este no vínculo en una situación de relación psicólogo y psicólogo observador en prácticas, una situación desconocida y nueva, en una situación de asimetría, remueve ansiedades profundas de dependencia, de ambivalencia, de confusión, que tras el análisis de estas dificultades en las Sesiones pre y post- grupo, permite ir cuestionando y haciendo conscientes las dificultades en el vínculo.En las sesiones iniciales de nuestro grupo, la observadora no participó en las 2 primeras sesiones, a pesar de ser una observadora participante y haber sido explicativa dicha posibilidad. La relación se movía en un supuesto básico de dependencia, en una idealización del conductor y en un sentimiento incómodo de infantilización del observador, una dependencia sin voz: No siendo dos sino uno.La posibilidad de verbalizar las dificultades en el vínculo, nos hizo conscientes de la ambivalencia de tolerar ambas voces.

EL PASO POR EL VÍNCULO AMBIVALENTE: EN LA COTERAPIA, ya existe el vínculo, por lo menos para tener ambivalencia. El paso por esta etapa es imprescindible, es una etapa que genera grandes cuestionamientos, los coterapeutas comienzan a DIFERIR Y DISENTIR poniendo en cuestión su VINCULO DE CONFIANZA, activando sus miedos, sus inseguridades. En las sesiones pre y postgrupo, vamos verbalizando las discrepancias y los diferentes sentires, que si pueden ser integrados y no escindidos generan una confianza que conduce a una, COMPLEMENTARIEDAD TERAPÉUTICA. Es un etapa de emociones y comportamientos encontrados que generan CONFUSIÓN en los profesionales, resistencias en el tratamiento y la falta de avance. Aquí más que en ningún lugar me parece subrayar lo necesario que es SOSTENERSE EN EL VÍNCULO, aceptando la GRATIFICACIÓN Y LA FRUSTRACIÓN DEL VÍNCULO COTERAPÉUTICO. Resulta vital, Sostener y entender, las CRISIS en el vínculo de coterapia, creando poco a poco un VÍNCULO CONTINENTE Y CONTENEDOR, una malla de SEGURIDAD Y CONFIANZA. Para enfrentar juntos las situaciones de CRISIS grupales.

La resolución exitosa de esta etapa conduce a LA CREACIÓN DEL VÍNCULO COTERAPÉUTICO DE CONFIANZA, empezamos a vernos como diferentes a ajustar, la voz, los ritmos los tiempos : A Empezar a hablar, cada una con su propia voz. EN ESTOS AJUSTES SURGEN DESAJUSTES: momentos en los que los terapeutas, nos hemos podido identificar introspectivamente con el grupo, ya que han movilizado situaciones personales similares perdiendo la perspectiva y analizando esto en el postgrupo, la forma en la que los terapeutas nos sentimos son fundamentales de cara a poder trabajar y contener entre nosotros lo nuestro. Empezamos a tolerar la diferencia y paulatinamente a integrarla como forma de aprendizaje, evolución y crecimiento. La existencia de una malla de confianza, nos permite SER DOS,TRATANDO DE NEGOCIAR NUESTRAS DIFERENCIAS.

Construyendo el grupo

1.LA MATRIZ HISTÓRICA DEL GRUPO:

Esta experiencia tiene una historia previa siendo el segundo grupo dentro del Centro de psicoterapia Individual y Grupoanalítica.

Es la segunda parte de la matriz grupal de un grupo creado en octubre 2016 y que se ha reiniciado en noviembre 2017, seguía tratando de CUIDARME y tuvimos la oportunidad de llevar el grupo en COTERAPIA, con Idoia Narbaiza que realizaba la función de observadora participante, dentro del contexto de practicas para la realización del trabajo de fin de Grado. Desde aquí parte este trabajo de reflexión sobre la construcción de nuestro grupo de psicoterapia grupoanalítica y del proceso de psicoterapia como eje de sostén del terapeuta.

2.AJUSTANDO Y CUESTIONANDO LA EXPERIENCIA

Este grupo parte de la experiencia del grupo anterior o grupo matriz. A partir del cuestionamiento de esta experiencia inicial, se se han realizado modificaciones que tratan de ajustarse más a la realidad grupal observada, dando peso a los Criterios de Realidad.

El modelo inicial en el grupo matriz será un abordaje únicamente grupal, siendo para todos los pacientes una experiencia nueva, ya que no existía ni matriz, ni historia.

A posteriori, analizando la experiencia consideré, que en este estadio embrionario en la historia grupal, el abordaje psicoterapéutico grupal como tratamiento único podía no ser suficientemente continente para permitir la digestión y elaboración de las ansiedades primitivas que moviliza el grupo, generando en los pacientes una reactivación de sus propias angustias originales, con el miedo a sentirse de nuevo mal, pudiendo ser considerado por el paciente como un un retroceso generando movimientos grupales de resistencia y ambivalencia, que impiden la evolución, el crecimiento y el cambio.

3. EL TRATAMIENTO COMBINADO

Sacando conclusiones de la experiencia, hemos considerado el encuadre técnico de tratamiento combinado: psicoterapia grupal semanal y psicoterapia individual quincenal o mensual. Como un modelo que pudiera responder a la realidad observada, entendiendo desde nuestro pensamiento y correlacionándolo con el el pensamiento de Kaplan (1996).

En la psicoterapia combinada, el terapeuta ve a los pacientes individualmente y, estos, a su vez, toman parte de las sesiones de grupo, siendo el terapeuta la misma persona.

Se trata de un plan de seguimiento, en el que la experiencia grupal interactúa significativamente con las sesiones individuales y en las que la retroalimentación recíproca ayuda a formar una experiencia terapéutica integrada. El grupo ofrece a los pacientes una diversidad de personas con las que puede tener relaciones transferenciales. En el MICROCOSMOS del grupo, los pacientes pueden realizar una recapitulación correctora del grupo familiar primario.

Teniendo en cuenta a Bion: “En el grupo terapéutico los analistas, son los líderes del grupo de trabajo, cuyo objetivo es la evolución y el crecimiento psíquico del grupo”.

Los analistas movilizan las emociones primitivas o asociadas a un supuesto básico, sin poner en peligro el grupo de trabajo que garantiza la evolución y crecimiento psíquico del grupo.
Asegurando la libertad del individuo para seguir siendo individuo siendo miembro del grupo, pudiendo separar la identidad individual de la colectiva.

El grupo es un grupo lentamente abierto reflejando el ciclo de la vida en la que serán despedidas y se dan encuentros y las pudiendo trabajar con las ansiedades que ambas generan.

4. OBJETIVOS DEL GRUPO QUE PRESENTAMOS

Esta propuesta tiene como objetivo responder a la necesidad de pensar en el proceso de evolución de la psicodinámica grupal, desde dos ángulos de visión , desde la conducción y la observación participante, poniendo en contraste y recuestionando la experiencia.

Parte por tanto de una necesidad, personal y profunda de pensar, planificar y cuestionar teniendo en cuenta el componente ineludiblemente subjetivo de la experiencia terapéutica pudiendo interrogar en la coterapia nuestras transferencias y contratransferencias. En nuestra experiencia creemos importante destacar los siguientes aspectos:

5. ENCUADRE Y METODOLOGÍA DEL GRUPO:

A. ANAMNESIS DE CADA PACIENTE: La anamnesis del paciente supone une una comprensión de los factores multidimensionales y multicausales del paciente. Con ella nos acercamos a una mirada sobre su película y su protagonista, correlacionando y estableciendo vínculos entre ambas realidades. Analizando las modalidades vinculares, los mecanismos de defensa, las resistencias, los conflictos trasgeneracionales, la identidad familiar, etc.

A. FICHA REGISTRO DE CADA SESIÓN GRUPAL:La ficha representa una doble mirada, desde el conductor y el observador, permitiendo contrastar, integrar aspectos parciales, confrontarnos con nuestra diferencia, en definitiva poder madurar y crecer, como personas y como grupo. Al mismo tiempo recoge, la relación y el vínculo en la coterapia y sus dificultades, en relación al momento del grupo. Estableciendo un paralelismo entre el vínculo grupal y sus etapas evolutivas e hitos y el vínculo en la coterapia.

A. FICHAS DEL PROCESO DE LA PSICODINÁMICA GRUPAL.: Las ficha de proceso, se compone de todas las sesiones que han constituido el grupo, muestran la imagen del desarrollo evolutivo del grupo. En esta ficha se recogen de forma muy escueta aspectos básicos representativos que permiten entender las fases por las que pasa el grupo a lo largo de su historia.

B. FICHAS DE EXPERIENCIAS DE CONTRASTE HOMBRE FRONTERA. A lo largo de la vida del grupo, contamos con la presencia de una persona en frontera, que nos sirve de termostato del clima grupal y que realiza un feedback y devolución a los conductores, de manera que existe una nueva visión de contraste. En relación a los pacientes, el hombre frontera es un agente evocador, aunque pueda vivirse como provocador y movilizar ansiedades. Al ser una figura idealizada, los miembros del grupo desplazan sobre él sus proyecciones y la conductora y observadora ven al grupo intercalando con él, teniendo una visión más nítida cuando las proyecciones no están dirigidas hacia nosotras. La posibilidad de ver los toros desde la barrera.

Conclusiones

Dado que es un proceso de un grupo vivo, en el que sobre la realidad , vamos tratando de entender los fenómenos grupales que van sucediendo, pudiendo realizar sólo a posteriori el análisis y descripción del proceso vivido. De forma paralela sucede en la vida, en la que primero uno siente y vive, proceso primario y a menudo pasan años hasta que uno entiende lo vivido, proceso secundario. Este es nuestro objetivo, tratar de entender lo vivido y generar, una experiencia de aprendizaje que en mayo compartiremos en el Simposium de la SEPTG.

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